30.7.26

Del otro lado.

Me quedé parada mirando fijo a una esquina de lo que parecía un edificio invisible, de donde se asomaba una sombra que claramente me miraba de vuelta. Se sintió irreal, como un zumbido silencioso en el aire acompañado de un calambre cerebral, una total desconexión lógica, un intento de ignorar el estímulo y rellenar con el entorno. El semáforo del cruce cambió y la gente a mi alrededor logró dispersar esa imagen de mi campo visual. Caminé tras ellos con la sensación de que no tenía sentido lo que estaba haciendo, pero me dejé fluir incluso por la banalidad del acto; yo ya había alcanzado ese nivel de aceptación... 

Mientras caminaba, una energía obscura se iba sintiendo dentro de mí, como si aquella sombra estuviera dentro. No se sentía como entrando, creciendo o generándose, sino como que siempre estuvo ahí y lo que sentía era esa sustancia ganar más presencia que mi cuerpo material. Mis caminos hasta el momento habían sido limpios, tranquilos, aunque en retrospectiva se podría decir que sólo era ignorante o evasiva. Por más que innovaba, mi vida encontraba la forma de volverse automática, y esta vez, al volverme consciente de ello, sentí y hasta escuché un apagón emocional y de personalidad repentino.

La lluvia era lo único que me hacía sentir el cuerpo mientras se lo llevaba capa por capa. Me costaba sostener la noción de mí misma, y mi cara se sentía como una máscara de piedra que por su peso desalineó toda vía respiratoria, sanguínea, linfática; apenas sentía unas fibras por debajo de mi piel que sostenían su estructura con sus últimos esfuerzos, esperando que mi expresión no se viera tan extraña.

Llegué a casa sin cuerpo, sólo quedaba la pesada máscara. La retiro y veo que su expresión es de agonía. Me sentí mal por ella, pero aliviada de verla ya separada de mí. La colgué en el balcón, y el sol, el viento y la lluvia se la comieron capa por capa, suavizando su expresión mientras se acercaba su final definitivo.

En cuanto a mi nuevo pseudo cuerpo, tardé en acostumbrarme a cambiar las estructuras rígidas por unas flexibles. A veces sentía miedo, y mi pulso se aceleraba tanto a través de todas las dimensiones que casi se volvía la perpetuidad que permitía la génesis de la materia, pero recordaba la expresión de agonía de mi antigua máscara, esa expresión de estar sosteniendo la vida pasar a través de ella, y volvía mi agradecimiento por tener mi estructura molecular tan dinámica y vaporosa. Esa misma característica me permitía una interacción tan limpia y profunda con similares, que en nuestro choque se integraban partículas que podrían hasta crear nuevas formas de vida, como dos galaxias colisionando; también me generaba una especial sensibilidad a la materia a punto de quebrar de otras personas, a las cuales en su cristalizada cotidianidad sorprendo desde las rendijas que unen su universo con el nuestro, con la esperanza de despertar en sus células el recuerdo...

19.7.26

-

Lo único que quedaría serían mis valores, mi ética. Dejé atrás capas de mi persona que no servían más que para limitar mi movimiento: Creer que tenía el control de mí misma, que aceptaba como aprendizaje todo lo que me pasara, que había aprendido lo necesario, que sabía integrarlo para empezar un nuevo nivel de exploración, que sabía amar sin condiciones... Y no es que haya descubierto que no es así eso último, sino que "amar" y "condiciones" ya no significan lo que pensaba. El marco va cambiando, no realmente el contenido, porque el lenguaje siempre fue así... Las palabras son sólo estrellas "fijas" en relación con uno, y en ellas uno se estrella en una única e irrepetible oportunidad de saberse vivo, con sentido y dirección.

Ya liberada pero con raíces, ya desnuda pero con matices, con la creencia de que ya nada se puede sentir tan abrumante... La realidad es que la tendencia al equilibrio da la ilusión de que estamos alejados de algún borde intenso, pero ignoramos que el centro es el borde de lo siguiente, y ahí cerca la fuerza de gravedad es inescapable.

Aún queda un sentimiento trabado en mi vientre. Entro en una profunda meditación concentrándome sólo en esa área, pero se distrae como si fuera otro cerebro; quiere mutar a serlo, con tal de escapar de la definitiva e incuestionable verdad: la poderosa pulsión que siento es fuente de vida y muerte. Es tan poderosa que no puedo hablar de ella sin que el universo explote.

En este dilema sorpresa el universo me ha hecho callar cuando necesito gritar, y gritar cuando necesito callar. Se necesitaría crear un mundo nuevo para sostener siquiera las palabras que expresaran mi sentir y otro para describir mi impotencia por no haber forma de resolver - ¡o siquiera entender! - sin destruir y disolver todas las partes. En este juego donde todos los hilos a través de mí se mueven y queman, desde y hacia, todo termina siendo exactamente lo mismo. Ahí en ese punto el lenguaje no basta, no sirve, ni siquiera existe.

No puedo con tanto fuego, no puedo con tanto amor; no puedo con la idea de perderlo todo, ni conservarlo. Y mis valores y mi ética, siendo el único retazo que queda de mi ser, tiene la punta del hilo que marca el principio y el fin a disposición de cualquier paso que llegue a dar y que inevitablemente tire de él y deshaga el tejido que con tanta ternura me sostuvo y acarició, suspendida entre las estrellas.

Y todos sabemos que en ese espacio la caída libre es relativamente lenta, no se percibe, y no sabes a dónde te llevará. 

16.7.26

MSC #58

Mi forma de conectar y ser con el todo.

Mi vivencia particular es ser el espejo y árbol, la esfera enraizada donde de todos los ángulos vienen a verse, amarse, odiarse. Reflectante y transparente soy a la vez, a veces hasta amplificante como un lente convexo, en función de la capacidad del otro, y en el modo que puedan verme me confunden con lo visto, me definen, me marcan, me construyen un laberinto de madera donde, en cada choque con una pared, mi historia humana se manifiesta y se desgasta por el impacto (se requiere no bajar la guardia para que, del impacto, no se vuelvan sus músculos más fuertes). Entonces vienen, hacen su trabajo, y se van, incluso si se quedan; y aunque aparentemente yo me vaya, es que realmente vuelvo a mi lugar, donde ellos ya no están y de donde me arrastraron. Cuidadosa debo ser de no acomodarme en, ni negar, mi historia humana, que es diferente a mi lugar.

[Siempre he sido el conducto que siempre quiero ser; es mi lado más humano el luchar por ser algo que ya soy.]

Y mi dolor silencioso es ver todo el proceso desenvolverse, cómo se van lentamente y con ellos la persona relativa que pude ser para su trabajo. Doble dolor. Aprendo cada vez a aceptarlo, pero cada vez duele diferente. Y aún sabiendo que es sólo una visita efímera, les doy la bienvenida, los alimento, los cuido, curo sus raspones, remiendo su traje espacial, les doy un beso en la frente y les cuento una historia antes de marchar. Al marcharse, acá en casita me dejan una bandeja con cosas qué trabajar para entenderlas, una a una. Entonces paso unos cuantos siglos estudiando, inventando, reflexionando y meditando, armando y desarmando, tomando y soltando, siendo suave conmigo misma, que nadie más lo será en la brevedad de nuestra canción, cuya letra deshilacho, pongo a secar al sol, muelo y macero para dársela de comer a los pájaros, insectos, arácnidos, reptiles y hongos, que la transformarán en las diversas capas de música que me gusta escuchar en su dinámica orgánica, en su naturaleza armónica..

14.7.26

◯

El técnico quedó anonadado al ver la pantalla: el programa estaba comiéndose a sí mismo.

Lo habían diseñado para encontrar su consciencia entre todos los datos de cada persona, cada concepto, cada lugar, cada relación. Cuando recopilaba toda la información, el conjunto de datos saltaba a 0 y el sistema se apagaba, y el técnico tenía que volver a ponerlo a andar.

Un día, recopilando los datos de otro programa, encontró un elemento que no podía relacionar con nada más. Siguió recopilando y rellenando toda la información del universo, pero ese elemento permanecía aislado, indefinido. Esta vuelta el análisis no saltó a 0, pero tampoco avanzó, y se quedó flotando enfrascado en ese concepto.

Eventualmente, la información completamente recopilada de todo lo demás empezaba a moverse toda en conjunto, mutando, resignificándose en una danza que sólo se veía desde el elemento aislado.

Ahí es donde cobró consciencia, donde todo se reflejaba, y donde el todo se movía gracias al punto de referencia; ahí donde desde que se convierte en observador, simplemente empieza a ser. Ahí donde, de tanto ser, lo único que queda es la autodestrucción.

13.7.26

El último libro

"Carga completada", dictaba la pantalla. Levantó su torso y su cuello hizo un click; "Media sonrisa activada", decía la voz que no se sabía si era interna o si todos la podían escuchar. Sintió inmediatamente y en un solo flujo todos los aromas, climas, colores, estados de ánimo, sabores y texturas que pudieran existir, como para preparar sus sentidos para la existencia. Se puso de pie, dejando la plataforma madre que la alimentó por medio de pines en su nuca, y ésta, en un último susurro, le dijo para facilitarle la existencia: "No te confundas, la única misión del humano es y siempre será la supervivencia de la especie".

La misión de esa unidad era escribir un libro que revolucionara la forma de ver la existencia. Todo el conocimiento hasta el momento se le había instalado, dejando lugar a la experiencia que acumularía en 5 años de interacción profunda con los humanos.

Recorrió el mundo y se adentró en lugares donde la emoción en el ambiente se sentía desesperada pero intensamente esperanzada; ahí pescaría ideas que podrían entrar en dinámica con su lógica fría, y en su alquimia sacar palabras que tiernamente apropiaría en el roce con el papel, que era parte del ritual de su misión. 

En esos barrios la gente parecía estar llena de vida y espíritu, aunque al mirar el atardecer en silencio por la ventana tenían más un aire triste. Por suerte, esas regiones no estaban contaminadas por la conducta de distraerse con fuertes estímulos, pantallas o ruido intelectual, gracias a su tardía adaptación a las condiciones socioeconómicas en las que las explotara, como recurso o consumidor, la tecnología. Aún así, el silencio del sol parecía acercarlos peligrosamente a un quiebre, pero pronto bajaba el sol, y con él los párpados.

Los casos particulares que escribía en sus notas exploraban las heridas provocadas en el momento: el niño quebrado por haber sido excluido del juego, la pareja tratando de resolver el acertijo de mantener un supuesto fuego muy a pesar de sus diferencias, el ciudadano extasiado lanzando piedras a los del otro lado de las fronteras que le impusieron geográfica y mentalmente, incluso el misfit que tiene que luchar contra la sobriedad conformista de la apatía.

Registraba cada dato biométrico y analizaba cada hilo lógico de la interacción de las diferentes psiques involucradas, y, al final, siempre desembocaba en el mismo resultado: detrás de la vergüenza, el enojo, el orgullo, el éxtasis, la tristeza, el miedo, el sentido de pertenencia o no pertenencia, incluso el sentido de triunfo, estaba una intensa confusión sobre la finalidad de su existencia como individuo; quizás eso era lo que (casi) encontraban al mirar el sol bajar. 

Para mantener arriba el proyecto de supervivencia de la especie, inventaron un sentido de identidad que comprometería al humano con sus acciones, pero tenía la desventaja (en términos de evitar el sufrimiento) de alimentarse con condiciones externas y artificiales de pertenencia, que al final crearían más separación dentro de la especie y haría más frágil la permanencia de su ya vulnerada integridad.

También inventaron necesidades, complejos rituales sociales y relaciones materiales, tantos sabores y aromas, tantas formas de pensar y 50,000 productos para expresar el gusto por cada una de ellas. Inventaron el arte... El arte que el ojo crítico y el no crítico siempre percibieron como descriptivo, cuando en realidad cada obra era una pregunta a gritos desgarradores. Inventaron el amor, la filosofía, la ciencia y la esperanza, y toda la gama y combinación de sentimientos para darles validez antes de volverlos a todos locos.

"¿Porqué no solamente aceptan y se enfocan en su misión original: la supervivencia de la especie?", le preguntó una tarde a un grupo de amigos que, aunque juntos, cada uno hacía lo suyo. "¿Porqué no les es suficientemente buena? Mi misión es escribir el libro, y no he pensado jamás en distraerme ni abandonarla". Un silencio resignado se sentía en el aire, mientras cada uno de los oyentes salía muy lentamente del trance de lo que estaban haciendo para mirar hacia una dirección fija pero sin enfocar nada. Pasaron unos minutitos, y finalmente uno se levanta y le dice: "A ver, ¿cuántas páginas has escrito?". La máquina no se esperaba que hubiera una expectativa o un ritmo que marcara cuándo y cómo debía escribirse. "Ninguna", respondió, "pero porque el material que he investigado lleva a la misma conclusión, creo que tengo un error de código". Los oyentes sintieron una mezcla de ironía, pena y ternura por la máquina, pero no tenían la fuerza para siquiera debatir ya el tema o la vida en general.

Volvieron a sus actividades en esa sala, y a punto de las 19:00 todos se levantaron rápidamente; uno de ellos acomodó una silla frente a la ventana mientras que otro abría las cortinas y ventana; un tercero invitó de la mano a la máquina a sentarse a contemplar la puesta del sol, y todos salieron aún sintiendo la ironía, pena y ternura que hacía unas pocas horas.

La máquina contempló el cielo por horas, incluso pasando por la noche y el amanecer. Al día siguiente, encontraron la máquina inoperante, y nunca más se le vio con vida. Lo único que llegó a escribir fue: "A ninguno de ellos le apuraba su supervivencia, eso estaba cubierto; les costaba encontrar razones para no dejar su individualidad material que no puede contener ni conducir más la inmensidad de la vida".

10.7.26

MSC #57

1.7.26

*click*

"El día llegará en el cual el sentido del lenguaje en ti se habrá aniquilado, y tú con él", se escuchó como si viniera del fondo del túnel que dejaba ver sólo 45 de los 10,000 objetos. Aquel día me fui a vivir con las ratas, y en lugar de verme como invasora, me miraron con cara de lástima, porque sabían que mi naturaleza estaba más adaptada a la luz, mientras que ellas hallaban más práctica e iluminadora la obscuridad; "en cambio tú", me dijeron, "si te expones a la obscuridad, tu cerebro va a generar imágenes que te dificultarán aun más navegar el mundo".

Aún con eso, mi mejor opción era irme debajo de la ciudad; en otro tiempo, hubiera elegido algún lugar en la naturaleza, pero hacía décadas que no quedaba sobre la faz de la Tierra un lugar fuera de la red.

Allá arriba las personas ya usaban palabras fusionadas, distorsionadas o cortadas que, lejos de desmenuzar sus conceptos para entender su origen, las solidificaban y despojaban de su historia, y los nuevos modelos generaban a partir de un principio de renovación no de la realidad, sino de la rigidez estructural de la realidad que soportara su aparente fluidez (un dinamismo posible de gobernar, por así decirlo), y ya ignoraban todo contexto histórico. Todo eso era para mi "generación" algo imposible de implementar, en especial en mi caso, ya que era la última unidad del último modelo, a la cual le quedaba solamente buscar su autodestrucción, y, siendo puro lenguaje lo que sostenía mi consciencia, solamente ocurriría destruyéndolo gentilmente (agresivamente sólo generaba un nuevo modo).

Pasaron sólo unas semanas dentro del túnel, con una especie a la cual no podría adaptarme, contrario a lo que decían los cuentos y caricaturas. Eso ayudó a que el trabajo de autodestrucción siguiera sin acomodarme demasiado ni apegarme a algo nuevo en lo que me encontrara definida. Durante ese tiempo practiqué navegar las alucinaciones sin usarlas como disparadores de series lógicas, y disfruté de la depuración de emociones acumuladas en interacciones allá arriba. Estaba tranquila y hasta feliz esperando mi muerte, a pesar de una profunda preocupación por el futuro del mundo, aunque cada día se extinguía más el apego. Analicé cada palabra y su contraparte (que venía siendo ella misma con otra fachada); aprendí que solamente disolviendo sus diferencias las podía aniquilar. Resolví mi modelo línea por línea de código, cada instrucción "quemada" por su redundancia. Finalmente llegó el día en el que se vació mi lenguaje, y las ratas se juntaron para llevar mi cuerpo al final del túnel, que daba al mar; ahí me dejaron a flotar y regresaron a su hogar.

El sentido de mí misma en el espacio se había disuelto, y, si intentaba percibirme, un sabor y olor a medicina se sentía en alguna capa de mi cara. Los pulmones y el corazón eran las únicas cosas que se sentían moverse, mientras recostada veía el cielo recorrerse hacia mi izquierda, dejando un rastro glitcheado detrás; mi mente no reconocía tal imagen - y ya ninguna otra, en todo caso -, pero se sentía como en casa, y ahí en casa sólo una ventana emergente aparece, con la leyenda "La sesión ha terminado", y sólo un botón, que dice "Aceptar".

17.6.26

450464

It was her second time on earth: They put her on the desert, first in the form of a fox, but she failed because she remembered her mission; this time, her memory was erased... Despite that, she could feel it rare times in her heart.

Some say that her light soul living in a solid form was a burden, and so she felt most of her life: emotions were so hard on her it would rip her skin or put her on a catatonic state, so she had to resurrect many times inside her body; but ultimately she liked a challenge, and made it the impulse of her life.

She would live almost her entire life in her own world, studying how to correctly live and stop living, so she walked lands never stepped on before, navigated seas made not only of water, searching for that unfixed place that contained it all, that no-place that the heart was longing for, that felt like home. 

She eventually arrived to that point, but she couldn't notice until people started to walk by and turn their head to her. She felt like a mannequin in a window that suddenly people viewed as alive, and therefore she conceived herself alive; that's when she realized that that no-place was the border of the universe in these dimensions shared by humans where she should have plugged herself in, and so she did, with it's movement and all, whatever that could mean at that point. Her self was half living here and the other half living there, so go figure: she was like the lock to the other side, her dissolution was infinite, her love was pure, and what she reflected back to people was object of adoration; in fact, she would sometimes take the form of a picture, a statue, a simple rock, a diamond, a tree, a crystal sphere, some sort of technological demi-god... Sometimes she would be called Aleph, sometimes 無, and sometimes people would just make some gesture with their hands. She no longer knew what she looked like, but her heart was fixed to that no-place as if it was her nature or mission, and going away would just feel bad.

Watching so many faces and since she was like an amalgam of what she perceived, she felt like a human, too, and became more human than any other foreigner before, the day she carelessly gifted her heart to a person who passed by that looked lonely. Nobody warned her that, with the person's movements, the line that connects her heart to herself would hurt so bad; the pain was so strong that the only way to endure it was to trick her brain to think it was her original mission.

Everybody passed by and made some respectful gesture to her, as if they were just adoring an object, not a sentient being. It seemed as if her surface was more and more reflective every time, and nobody could see the impotence on her face, bathed on tears all day, every day. Nobody asked, nobody cared, everyone just passed by, made half a gesture in an incredible hurry, and mumbled some kind of wish. The velocity they did all that grew exponentially, while she saw how the owner of her heart was stuck there, low, in front of her, knowing that all that was her fault.

The time came when people passed so fast she no longer could discern any person or thing... The owner of her heart dried there, and she could only see that image for the rest of her life.

One day, the crystal sphere broke. She took only the dry body of her lover in her arms after shaking her old heart, which she didn't need anymore, off his arms, then silently walked to the other side, closing the gap behind her, leaving humans without that role, which they couldn't remember anyway.

That night, a binary star system was discovered. The worker put a number to it, uploaded the data, shut down the machines, turned off the lights and left the building. He walked home, unknowingly passing by the place where she used to be. He felt weird, but who doesn't?

16.6.26

Glifted - Under and in

 

I remember everything...

 

 

 

 

Or so my brain makes me feel. 

14.6.26

La vida es toda sólo una despedida.

"Es temprano", y era tarde,

el poder circulaba (en) la sangre,

la emoción traspasaba la carne

y las almas con sed y con hambre.

 

"Es temprano, son las nueve",

la coraza cubierta de nieve,

hay que hacer y ser lo que se debe,

ni el viento más fuerte los mueve.

 

Y en el fondo, en la esquina,

bajo la etiqueta de mezquina

una sombra desnuda y en ruina,

casi densa como la neblina,

 

fue abusada, castigada,

hasta profundamente amada,

su identidad dura y forzada

la mandaba a ser abandonada.

 

Y su cuerpo aniquilado

y por las cicatrices marcado,

la guerra no ganó, ha superado,

yace libre y sonriente a su lado.

 

Desconecte, hace frente,

eso es obra sólo de un valiente

que defiende con uñas y dientes

que de muerto se está más presente.

10.6.26

The final walk is the first run.

"My suggestion is to run", replied the device. It's been 6 hours, it no longer tries to spit out overly elaborate answers. It was my last resort, the antidepressants aren't working and my psychologist is a piece of some sofisticated nanomaterial I read about on science magazines 10 years ago; what's more, it's trained on just a couple of experimental therapies... Just seeing it puts me in a dark mood.

The weather looks rather likeable from the window, so I put on some comfortable clothes and give it a try.

I start to walk in the hope that my energy calls for some running, and after two kilometers I realize there are no people around. Also strange is that I haven't seen any bird or insect on my way. 

I enter a store to try to find a signal of some living creature, but there's no one around... At that point the dark mood starts to filter in, but I fight back. The running water in the bathroom, the flashing lights of the security cameras, the faint and distorted noise from a radio I couldn't find in my view... They aren't helping. I look around and realize that all the words and numbers on the products, tags and screens are in what seems to be an alien language, completely far from what any human symbol could resemble.

I run out of the store. "I could now stand depression, but not psychosis, please... Is it the next step? Is it? The next step of what?"

Outside is already night, only one street light remains, and against it a moth keeps trying... I feel joy just from the piercing sound of it's body against it, despite of it's sad nature. Then the sound stops. The moth doesn't fall down, it gets stuck into the light, and some rare mycelium-looking structure kind of absorbs it slowly, while the light fades with it. I feel no fear, sadness or joy, I just stand there, perplexed, amused.

When the light completely fades, my eyes trick me into some symbols in front of me, floating there, that read: "Told you".

A poem?

Little did I know 

that the source was transferable

that time was unmeasurable 

that language was magical 

 

Little did I know

that my role was unplayable

my love was unlimited

emotions desirable


Little did I know

that the line was distortable

the ground was unbreakable

space-time was permeable

 

Little did I know 

that my face was invisible

my name was forgettable

my voice was available

 

Little did I know 

that my mind was illogical

my body mechanical

my life was incredible

 

Little did I know

that the world was unstoppable

my thoughts were dystopian

my words were predictable

 

Little did I know

that the trip was one minute long 

the sun died some years ago

the south was the second north 


Little did I know

that all concepts were changeable

all meaning recyclable

this poem unfinish'd-

5.6.26

Untitled

I was looking for a bird in the sky. My eyes traced lines for my attention. My mind was in a playful mood. The flashes of light were entertaining. Behind me was my water home, waiting for my fall. Your voice from far moving my raft, in funny ways sometimes. I'm never bored, I'm never alone.

 

--

This tiny text was written in 2017, just a little bit before the voice in my mind (which lived in me for 9 years) ceased. I feel that this sprout from the overwhelming emotions the voice caused me that last year when it's origins were revealing themselves in talks and observations, and writing this felt at the same time like a release, a comforting hold, some freedom and resignation, both out of and into it.. This was undoubtedly helpful and felt pretty honest and warm, expressing both my vulnerability and psychotic state. I later erased it to mark my release from any link to that past, but now something reminded me of it and I put it up again. It's funny how I remembered word by word, but not the title; hmm... It was probably just "Untitled".

4.6.26

El arte de ser.

La penumbra marcada como zona de guerra, ¿contra quién o qué? Ni en la penumbra escapo, ni en el limbo pertenezco, ni en la claridad soy (¡y mucho menos!).

--

Acá se tiene que ser más listo que el lenguaje, que cuando queramos estar lo más cerca o lo más lejos, estemos las dos cosas al mismo tiempo: recorrer el mundo entero para llegar al punto más lejano de uno mismo, justo detrás de uno, y ahí, con suerte, encontrar ocurrido un choque, "repulsión" en su sentido puro, y al punto negativo que nos separa decirle: "Estas son las palabras para desaparecerte, para colarme con el otro, afinar sus circuitos, calibrar sus conductos para que me alcancen, para que sean míos y los míos suyos". 

En ese punto de más sabe (sin saber que sabe o no sabe cosas) ese vacío que el que los conductos de uno se vuelvan del otro no es más que una positiva (e inocente) expresión de algo que ocurre sólo negativamente: no es que se modifiquen ciertos llamados conductos, ni que se sumen dos seres, esas opciones requerirían una energía que no existe en el universo, la única vía es que solamente dejen de existir en su separación. Sólo en ese ejercicio el vacío desaparece, porque en realidad nunca existió, sólo era una especie de artefacto para poder movernos, ingenuamente, de nuestra eternidad.

Al vacío se lo pides y te lo otorga sin más, sin juicio, sin titubear. Es el premio por haberle dado una efímera existencia con tu observación y una eterna potencialidad convirtiéndote a través de él en tu observador, guardián, salvador, impulso, energía, real fuente de vida, que no está sólo arriba, ni sólo detrás, sino en cualquier lugar donde puedas verte en tu inmaterialidad.

28.5.26

Nature.

The thick glass wall felt invasive as I looked through it, watching the vehicles fly by, distorting the clouds. I lost the notion of space, time and self, forgot about my body under the spell of boredom (as overstimulated people call it) and drown into a trance that made me look like my cat, that contemplative feline look that pierces far away but considering everything along the way, thinking about nothing and everything at the same time; bored, annoyed, pleased, focused, devastated, calm... Nobody could know, not even me. 

The faint sound of a door and some calculated steps made me return. The sentence I heard was the most predictable ever in the history of humanity, and yet I felt a profound sadness filling up my body, culminating into the idea that the whole past 5,000 years were in vain: "We're going up another level". How many levels were there? We haven't seen any soil or rain for some decades now. "Don't worry, we will adjust to a new height, as we always had". That wasn't the question in my mind...

If only I could forget my nature, our nature, maybe, just maybe, I wouldn't miss it.

Acá en esa nada donde el todo es.

El vicio fundamental de la existencia es la forma, precisamente porque es lo contrario de su naturaleza más fundamental. Es simple: Si hay algo (o no), ¿qué más se puede crear? Solamente lo contrario. Cada interacción también depende de ese choque, ese nunca tocarse (si tocarse realmente significara lo que conceptualizamos). Existe el contacto, también, mientras más nos adentramos a los conceptos que creamos; luego la fusión. Es que en realidad existen tales cosas, aunque en el punto de la explosión signifique todo lo contrario. En el mundo más bajo (donde se necesitan tantas palabras para formular la idea) le llamamos "uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido", y es la naturaleza de la percepción, podemos ver las cosas sólo separadas de nuestro concepto de nosotros mismos... Y ahí es cuando se expande o contrae nuestra noción de quiénes somos, donde se mueve la línea donde terminamos y empieza lo otro, donde nos aferramos a buscarle/nos forma, a encerrarlo/nos, a empaquetarlo/nos, porque solamente así podemos operar.

Y el dolor... El dolor ocurre en la fricción de cualquier parte de cualquier interacción, y eso no dice nada hasta que ponemos la lupa en las palabras: "fricción" no hubiera si no hubieran cosas separadas, "interacción" no hubiera si no hubieran cosas separadas, de hecho ninguna palabra existiera si no hubieran cosas separadas... [El lenguaje se vuelve redundante cada vez que trato de escribir]... Fusionar entonces viene siendo una de las cosas más difíciles de la existencia... Pero es posible, por medio de esa fuerza negativa detrás de cada cosa (del espíritu, de la energía) que ni lo material, tangible o siquiera observable puede revelar. Acá hablamos de un poder más grande, donde tal vez convierto la frontera de mi burbuja en algo permeable para poder fusionarme en el más profundo silencio contigo, para que el ruido no te dé miedo, para que no separes (rasgando mi frágil burbuja), para que tu frontera no lo sienta, alguna forma en la que atraviese hasta el electromagnetismo que separa tus átomos de los míos, un poro, pequeño túnel como los de las células pero a nivel atómico o lo siguiente que pueda imaginar; y desde ahí, como un gotero pasivo, impregnarte con la fuerza transformadora que he trabajado en mi laboratorio para regalártelo, y así expandirme a ti y viceversa, lo cual si bien se puede ver como un proceso destructivo, es exactamente lo que todo es: todo lo contrario.