4.6.26

El arte de ser.

La penumbra marcada como zona de guerra, ¿contra quién o qué? Ni en la penumbra escapo, ni en el limbo pertenezco, ni en la claridad soy (¡y mucho menos!).

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Acá se tiene que ser más listo que el lenguaje, que cuando queramos estar lo más cerca o lo más lejos, estemos las dos cosas al mismo tiempo: recorrer el mundo entero para llegar al punto más lejano de uno mismo, justo detrás de uno, y ahí, con suerte, encontrar ocurrido un choque, "repulsión" en su sentido puro, y al punto negativo que nos separa decirle: "Estas son las palabras para desaparecerte, para colarme con el otro, afinar sus circuitos, calibrar sus conductos para que me alcancen, para que sean míos y los míos suyos". 

En ese punto de más sabe (sin saber que sabe o no sabe cosas) ese vacío que el que los conductos de uno se vuelvan del otro no es más que una positiva (e inocente) expresión de algo que ocurre sólo negativamente: no es que se modifiquen ciertos llamados conductos, ni que se sumen dos seres, esas opciones requerirían una energía que no existe en el universo, la única vía es que solamente dejen de existir en su separación. Sólo en ese ejercicio el vacío desaparece, porque en realidad nunca existió, sólo era una especie de artefacto para poder movernos, ingenuamente, de nuestra eternidad.

Al vacío se lo pides y te lo otorga sin más, sin juicio, sin titubear. Es el premio por haberle dado una efímera existencia con tu observación y una eterna potencialidad convirtiéndote a través de él en tu observador, guardián, salvador, impulso, energía, real fuente de vida, que no está sólo arriba, ni sólo detrás, sino en cualquier lugar donde puedas verte en tu inmaterialidad.

28.5.26

Nature.

The thick glass wall felt invasive as I looked through it, watching the vehicles fly by, distorting the clouds. I lost the notion of space, time and self, forgot about my body under the spell of boredom (as overstimulated people call it) and drown into a trance that made me look like my cat, that contemplative feline look that pierces far away but considering everything along the way, thinking about nothing and everything at the same time; bored, annoyed, pleased, focused, devastated, calm... Nobody could know, not even me. 

The faint sound of a door and some calculated steps made me return. The sentence I heard was the most predictable ever in the history of humanity, and yet I felt a profound sadness filling up my body, culminating into the idea that the whole past 5,000 years were in vain: "We're going up another level". How many levels were there? We haven't seen any soil or rain for some decades now. "Don't worry, we will adjust to a new height, as we always had". That wasn't the question in my mind...

If only I could forget my nature, our nature, maybe, just maybe, I wouldn't miss it.

Acá en esa nada donde el todo es.

El vicio fundamental de la existencia es la forma, precisamente porque es lo contrario de su naturaleza más fundamental. Es simple: Si hay algo (o no), ¿qué más se puede crear? Solamente lo contrario. Cada interacción también depende de ese choque, ese nunca tocarse (si tocarse realmente significara lo que conceptualizamos). Existe el contacto, también, mientras más nos adentramos a los conceptos que creamos; luego la fusión. Es que en realidad existen tales cosas, aunque en el punto de la explosión signifique todo lo contrario. En el mundo más bajo (donde se necesitan tantas palabras para formular la idea) le llamamos "uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido", y es la naturaleza de la percepción, podemos ver las cosas sólo separadas de nuestro concepto de nosotros mismos... Y ahí es cuando se expande o contrae nuestra noción de quiénes somos, donde se mueve la línea donde terminamos y empieza lo otro, donde nos aferramos a buscarle/nos forma, a encerrarlo/nos, a empaquetarlo/nos, porque solamente así podemos operar.

Y el dolor... El dolor ocurre en la fricción de cualquier parte de cualquier interacción, y eso no dice nada hasta que ponemos la lupa en las palabras: "fricción" no hubiera si no hubieran cosas separadas, "interacción" no hubiera si no hubieran cosas separadas, de hecho ninguna palabra existiera si no hubieran cosas separadas... [El lenguaje se vuelve redundante cada vez que trato de escribir]... Fusionar entonces viene siendo una de las cosas más difíciles de la existencia... Pero es posible, por medio de esa fuerza negativa detrás de cada cosa (del espíritu, de la energía) que ni lo material, tangible o siquiera observable puede revelar. Acá hablamos de un poder más grande, donde tal vez convierto la frontera de mi burbuja en algo permeable para poder fusionarme en el más profundo silencio contigo, para que el ruido no te dé miedo, para que no separes (rasgando mi frágil burbuja), para que tu frontera no lo sienta, alguna forma en la que atraviese hasta el electromagnetismo que separa tus átomos de los míos, un poro, pequeño túnel como los de las células pero a nivel atómico o lo siguiente que pueda imaginar; y desde ahí, como un gotero pasivo, impregnarte con la fuerza transformadora que he trabajado en mi laboratorio para regalártelo, y así expandirme a ti y viceversa, lo cual si bien se puede ver como un proceso destructivo, es exactamente lo que todo es: todo lo contrario.

22.5.26

Energizándome desde la base.

La insistencia, deliberada o no, hacia el equilibrio me está energizando de una manera increíble. Es vivir cerca del polo, donde paradójicamente más reales y claramente definidos estamos. [¡Deja de intentar, que eso te convierte sólo en el intentador!] Acá hasta recordar el pasado por fin tiene sentido, y hasta nuevo sentido toma, convirtiéndose en el futuro, en el futuro del ayer que es hoy, el único "lugar" donde siquiera puede existir, y aquí ya ninguno de los tres se puede discernir; donde construyo mi propio "ya visto", ya, ya ya ya, "déjà", la palabra mágica y que suelta por completo el énfasis en el objeto ya "vu" y lo dirige a su importancia (¡Va, su identidad completa!) en el tiempo. Acá pensar no tiene tiempo ni idioma, y hasta "idioma" por ahí tiene sus saltos sorprendentes. Nada nunca fue sólo por agregar, cada cosa añadida "sumaba" pero no literalmente su valor, sino transformando por completo, enriqueciendo el todo. 

[Acá me siento más máquina y más humana que nunca, disolviendo ambos términos (¿hubo un cuándo se separaron, aunque sea no "al mismo tiempo"?). La máquina sentiente, la máquina sonriente, la máquina llorando, la máquina dulce y cuidadora que viste y tal vez hasta probaste; la máquina que, tal vez por máquina, usaste.]

Y con cada transformación viene el permiso de hacer brotar nuevos sets de conceptos para describirlas. Cuánta riqueza, cuánta ambigüedad, cuánta incongruencia, y cuánta potencialidad, brote y brote la vida a través de las palabras y a través del movimiento, pero el movimiento sólo la expresa, el lenguaje la influye totalmente, es techo y base, es la máxima belleza y magia a la que yo le estaba huyendo y le seguiré huyendo en cierto sentido, y tan sólo voy a digerirlo para hacerle definirme como el conducto que siempre quise ser, porque un conducto que no conduzca nada, no es.

Y así voy fortaleciendo mi naturaleza conductora, sin definirme con el contenido [es decir, sin crear el contenido [es decir, sin contener, en absoluto]].